Reflexiones sobre alquimia
En esta entrada
quiero compartir contigo una breve y humilde reflexión acerca de lo que
pienso y siento acerca de este camino. Cuando hablamos de alquimia hoy en día
algo me hace sentir que debo extenderme y no encerrarme en una sola mirada,
sino que, imitar a una pequeña planta que, moviendo sus hojas busca en silencio
nutrirse de la sagrada agua de luz que la sostiene.
La alquimia es una ciencia antigua que se practicaba en todo
el mundo, el vocablo de esta palabra aún
sigue siendo controvertido, algunos dicen que se origina del paradigma Egipcio o país de Kemet
traducido como ¨tierra negra¨ otros sostienen que deriva del árabe al-kimiya /
piedra filosofal. La alquimia también estuvo presente en oriente, China e
India. Durante la historia se ha convocado la alquimia desde diferentes
perspectivas, desde la alquimia taoísta, la alquimia de los metales, alquimia Hindú,
alquimia árabe, alquimia mística, alquimia medieval, alquimia espiritual,
alquimia vegetal, la alquimia jungiana, alquimia de los monjes esenios, entre
otras. Hoy en día con toda esta rica historia, la llegada de la física cuántica
y los redescubrimientos actuales que confirman muchas de las teorías y
experimentos ya realizados hace siglos por alquimistas en sus laboratorios, la
mirada se nos extiende, se hace más
profunda, preguntarse ¿qué es la alquimia? actualmente sigue siendo un
misterio, pero uno riquísimo que une diferentes tradiciones tiempos y
épocas. Desde esta perspectiva
actual la alquimia sigue siendo la
ciencia más enigmática que ha existido,
su historia, reúne todas estas formas
porque es una ciencia del espíritu, de la conciencia y aquello, habita en todo lo que existe. Es por esto su
trascendencia en el tiempo y su capacidad para mimetizarse es infinita, adaptándose con
plasticidad a un principio único en la
memoria activa del ser humano.


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